miércoles, 31 de marzo de 2010

FROM ESACAPARATE DE SEVILLA

puzzles por armar

Adela Marín. Diseñadora.
“El estilo y la elegancia están relacionados con cómo vives la vida”
Le conocí en una cena de gala y enseguida, llamó mi atención. Llevaba un esmoquin masculino, en medio del desacierto de multitud de trajes largos y parecía estar acostumbrada, a despertar el interés general de los tristes mortales, reunidos para celebrar el primer aniversario de esta publicación. Una amiga nos presentó. Le escuché hablar, durante un rato y después de intercambiar algunas frases, percibí que se refería a mí, con un mi vida, al final de la frase. No me pudo parecer más encantadora y aparentemente, impecable, en ese momento, y no me lo ha parecido en los escasos encuentros que le han seguido. Katherine Hepburn dijo, una vez, “I never think of myself as an icon. What is in other people's minds is not in my mind. I just do my thing”. Viéndola, en medio de aquel tumulto, sola, frente a un pequeño aparador y en pantalones, pensé en la imagen de la actriz y en su temblorosa voz. Y, no volví pensar en esa similitud, hasta que hará unos días, el Comandante en Jefe me solicitara una autopsia de cuerpo presente, para Adela Marín Galvín, su espécimen, al descubierto, del mes. En nuestro encuentro, me di cuenta de que, tal vez, estuviera lejos de aquella señora que odiaba las faldas y capaz de poner en su sitio a cualquier reporterilla deslenguada. Llegaba tarde, porque no recordaba el número de su casa. Cómo no conseguí dar con ella, en su teléfono, que por cierto, recibe a los llamantes entrantes con el Moon River de la otra Hepburn, decidí recurrir, a mi fotógrafo de la guarda, Aníbal, para que me corrigiera en mis coordenadas. Una perra bastante ladradora, se autopresentó en la puerta del domicilio y estudio, y detrás, tratando de contenerla apareció, perfecta, Adela. Me confesó que estaban tomando café en el piso de arriba y amabilísima, trató de imponerme uno.

Nunca he visto a alguien más movida y profesional, a la hora de preparar un ambiente o “bodegón”, como le gusta decir, para un reportaje fotográfico. Sabía, de antemano, que no era excesivamente tímida, gracias a las fotos y comentarios de algunos de los blogueros y cazatendencias, al parecer, más eminentes. Esta chica de 25 años, facha indiscutible y aspecto de una joven divertida y a veces, positivamente, algo alocada, estudió Diseño y Gestión de Moda en CEADE, una vieja conocida. Hasta el momento, ha sacado a los focos, unas cinco colecciones y showrooms y está ultimando los últimos retoques de la que va a ser su sexta. Le recordé, la primera que pude ver, llena de fantásticos monos negros que se adaptaban al cuerpo como una sombra y me confesó, en exclusiva, la presencia de más monos, pero esta vez, en color nude, tonos empolvados, algún negro, y de toques de reminiscencia sahariana, realizando un guiño a dos tendencias clave de esta temporada, en esa última colección, que mostrará, el próximo 23 de marzo, en el Museo de Carruajes. Afirmó que el camino ha sido duro porque “cuando se termina la carrera, nunca se sabe cuáles son las baldosas que debes pisar” y porque “los organismos públicos no ofrecen las ayudas y subvenciones que realmente necesitan los diseñadores y empresarios”.
Su primer desfile fue de boda y a pesar de que su presencia es conocida en SIMOF, hace muchísimas cosas más. Sus diseños para el día y para la noche, son suaves, sinceros, sencillos, muy sexys e incluso, en ocasiones, un poco macarras. “Mis diseños emanan una elegancia divertida y joven. Normalmente, mis colecciones se dirigen a un público objetivo de una mujer de 18 a 35 años, porque es el mercado que, en la actualidad, invierte más dinero en moda y además, noto que no cuenta con diseños adecuados”. El estilo y la elegancia tienen que ver, según ella, con cómo vives la vida. Su perrita, Lana, se empeñaba en controlar lo que escribía, colocando su cabeza junto a mi bloc de notas y me dio la impresión de que, hasta ese punto, estaba de acuerdo, con todo lo dicho y preguntado.
Dijo que lo que hace especiales a sus diseños es la frescura y el hecho de que reúnan muchos componentes de tendencia, siempre, favorecedores. También, confesó que le gusta jugar con las líneas más masculinas y entonces entendí lo del esmoquin. Al preguntarle por el carácter de la persona que se siente atraída por su moda, confesó que tiene un perfil definido. “Es gente que tiene un punto creativo en su vida y le gusta invertir en piezas de cierto valor estético”, me explicó. Le gustaría vestir a gente como Lola Flores, Margarita Missoni o Adriana Carolina Herrera, mujeres con personalidad. París, Milán y Nueva York, afirmó que como creadora le dan vértigo y como mujer, miedo, independientemente, de que sea un sueño para cualquier diseñador. Recalcó que pasarelas como la de Milán le aterran, como mujer, por sus estereotipos aniñados y esqueléticos. “Me da miedo la imagen que nos vende. Están a unos niveles estéticos, en los que las modelos son, cada vez, más jóvenes y nos venden una piel que no se corresponde con el de la mujer normal”, destacó. En ese sentido, alabó la actitud de Hollywood que últimamente apuesta por las curvas. Cuando no trabaja lee, pinta, hace deporte o va a la playa a inspirarse (qué mejor lugar, sus amigos le llaman Sirenita). Su siguiente paso es una línea de hombre, aunque, prometí no adelantarles nada más. No pierdan de vista estos pantalones.
Texto: Paloma GuineaFotos: Aníbal González

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